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Niños y Adolescentes

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Muchas de las dificultades y problemas que presentan niños y adolescentes forman parte de su desarrollo evolutivo y con el tiempo remitirán, pero esto no siempre es así…. Atender un problema a tiempo supone aumentar la probabilidad de resolverlo a corto plazo, de ahí que resulte imprescindible saber detectar cuando nos hallamos ante un problema ya instaurado y que requiere atención especializada.  Por esto nuestro equipo ofrece una primera consulta gratuíta donde se asesora sobre la necesidad real de intervención.

Una vez identificado el problema se inicia la fase de evaluación, que integra la información recogida, mediante entrevistas, cuestionarios y pruebas estandarizadas, de padres, profesores y del menor afectado. Esta valoración se realiza por un equipo profesional multidisciplinar compuesto de psicólogo, psiquiatra y pediatra.

Sólo con esta evaluación pormenorizada se puede elaborar un plan de tratamiento, personalizado y eficaz, que permite resolver los problemas desde su origen, dando así garantías de que la resolución sea definitiva, si es posible. Este plan se presenta a los padres junto a las conclusiones respecto a las causas de origen y de mantenimiento del problema y facilita tanto la comprensión de las características de su hijo como del papel que juega cada miembro de la familia en solventar la situación actual.

Respecto al tratamiento, cuando se trata de niños y adolescentes, en la mayoría de los casos se hace necesaria la intervención con padres y profesores, pues modificando el ambiente se consiguen gran parte de los cambios que deseamos en el menor.

En cuanto al trabajo con el niño, será individual o grupal según lo que resulte más beneficioso para alcanzar los objetivos propuestos, pero en cualquier caso se realizará en las condiciones que faciliten su implicación activa en el tratamiento, y bajo una relación terapéutica basada en la autenticidad y el respeto mutuos, de manera que este proceso terapéutico le resulte gratificante y motivador.

Bajo Rendimiento Académico

El rendimiento académico es el resultado de una serie de factores que interactúan entre sí: la motivación, las aptitudes intelectuales, la gestión del tiempo o planificación, y las técnicas y hábitos de estudio. Un bajo rendimiento puede tener por lo tanto más de una causa. A través de una evaluación que determine cuáles de estas variables están provocando que el rendimiento académico no sea el adecuado, podemos diseñar una intervención específica destinada a corregir el problema desde su origen.

  • Motivación: trabajando sobre los pensamientos y expectativas que condicionan el aprendizaje, y que en ocasiones afectan a la autoestima y el bienestar emocional de los estudiantes.
  • Aptitudes intelectuales: los procesos de los que depende el aprendizaje, como la memoria o la atención, pueden ser entrenados específicamente mediante estrategias destinadas a optimizar las horas de estudio.
  • Gestión del tiempo: crear un hábito de estudio es esencial para el éxito académico, aprender organizarse y priorizar las tareas, así como evitar distractores e interrupciones son garantía de éxito académico.
  • Técnicas y hábitos de estudio: destinadas a rentabilizar al máximo las horas de estudio y mejorar la eficacia del estudiante, a través del subrayado, esquemas, mapas conceptuales, etc.

Dificultades en el Aprendizaje de la Lecto-escritura

Las dificultades en la adquisición de la lectura y la escritura se presentan en aquellos niños que muestran un rendimiento en la comprensión, precisión o velocidad de la lectura, inferior a lo esperado por su edad y nivel de instrucción. Esta alteración interfiere en su rendimiento escolar, pese a que la inteligencia y aptitudes intelectuales de estos niños son normales, y puede confundirse a menudo con problemas atencionales o desinterés por el estudio. Los problemas más frecuentes en la adquisición de la lectura son las sustituciones de fonemas, letras o sílabas, inversiones, rotaciones, omisiones o adiciones, y dificultades en la comprensión. Respecto a la escritura, pueden producirse fallos en el trazo de las letras, rotaciones, errores sintácticos, ortográficos y de puntuación. A través de una evaluación que determine las necesidades específicas que presenta cada niño, diseñamos un entrenamiento exhaustivo destinado a corregir el déficit en cada área.

TDAH y Problemas Atencionales

Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad:

El Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un trastorno del desarrollo del autocontrol. Engloba problemas para mantener la atención y para controlar los impulsos y el nivel de actividad. Estas dificultades se reflejan en el deterioro de la voluntad del niño o de su capacidad para controlar su conducta a lo largo del tiempo y para mantener en su mente las metas y consecuencias futuras. Se ha podido constatar que los síntomas del trastorno tienen un gran impacto en su desarrollo e interfieren en su funcionamiento social, emocional y cognitivo, por ello es fundamental detectar las dificultades cuanto antes y poder efectuar una intervención encaminada a minimizarlas.

Así, no dudes en consultar con nosotros si observas que tu hijo manifiesta de forma frecuente algunos de los siguientes comportamientos:

  • Muestra dificultades para mantener la atención
  • No presta suficiente atención a los detalles
  • A menudo parece no escuchar
  • No suele seguir las instrucciones que le das
  • Tiene dificultad para organizar sus tareas
  • Rechaza actividades que le suponen un esfuerzo mental importante
  • Pierde objetos necesarios
  • Se distrae con cosas irrelevantes
  • Es descuidado
  • Mueve continuamente sus manos y pies
  • Abandona su asiento en muchas ocasiones
  • Corre o da saltos en situaciones inapropiadas
  • Tiene dificultades para realizar actividades tranquilas
  • Habla en exceso
  • Actúa como si estuviese impulsado por “un motor”
  • Responde de forma precipitada a las preguntas
  • Tiene dificultades para guardar su turno
  • Interrumpe o se inmiscuye en actividades de otros

Problemas de Conducta

Desde Isabel Moya Psicólogos ofrecemos un abordaje integral de los problemas de conducta más frecuentes en niños y adolescentes, como desobediencia, llamadas de atención, timidez y retraimiento, agresividad y descontrol emocional, etc. Empleando las técnicas y estrategias cognitivo-conductuales que han demostrado su eficacia para el tratamiento de este tipo de problemas, apostamos por una intervención a nivel global que tenga en cuenta todos los ámbitos en los que se desenvuelve el niño. Valoramos las dificultades existentes en cada uno de ellos e intervenimos sobre éstas con el objetivo de garantizar el bienestar del niño y de su entorno más próximo.

La intervención comprende los siguientes ámbitos de actuación:

1. INTERVENCIÓN CON LOS PADRES

Con el fin de fomentar una conducta social adecuada en el menor y disminuir sus conductas disruptivas, se entrena a los padres en el manejo de técnicas de modificación del comportamiento y se abordan aspectos fundamentales para la educación de los hijos tales como las habilidades de comunicación, establecimiento de límites, resolución de conflictos, etc.

2. INTERVENCIÓN CON LOS PROFESORES

Cuando las conductas problemáticas también se manifiestan en el colegio o instituto se efectúa una intervención en este área con la finalidad de reducirlas-eliminarlas y favorecer una adecuada convivencia. Nuestras profesionales de coordinan con tutores y orientadores estableciendo objetivos comunes y asesorándoles en el empleo de estrategias prácticas y concretas, de manera que se facilita la generalización de los aprendizajes que el menor adquiere en nuestro despacho al ámbito escolar. El establecimiento de una comunicación fluida con los profesionales del centro nos permite además abordar terapéuticamente las incidencias en el momento en que ocurren, con los beneficios que esto reporta.

3. INTERVENCIÓN CON LOS NIÑOS

Gracias a la evaluación completa de cada caso podemos diseñar planes de intervención completamente personalizados. Es por este motivo por el que optamos por la combinación de los tratamientos grupal e individual, de manera que el menor puede disfrutar de las ventajas de un taller de habilidades sociales donde se dan las oportunidades de practicar lo aprendido en un contexto social entre iguales y al mismo tiempo no perder ese espacio de cercanía, exclusividad y confidencialidad de las sesiones individuales.

Mientras que los objetivos terapéuticos de las sesiones individuales van a marcarlos las necesidades específicas de cada individuo en cada momento, los objetivos generales del taller son los que siguen, aunque cabe destacar que los grupos siempre son reducidos para facilitar la adaptación de tales contenidos a las características y requerimientos concretos de cada miembro.

Trastornos de Conducta

Aquí se engloban una serie de comportamientos perturbadores, de carácter negativo, destructivo y antisocial, junto con una persistente transgresión de las normas.

TRASTORNO DISOCIAL:

Actualmente se estima que entre un 1 y un 10% de los niños menores de 18 años sufren este trastorno en el que se violan los derechos de los demás o importantes normas sociales.

Puede manifestarse de diferentes maneras:

  • Comportamiento agresivo: Amenazas, intimidación, iniciar peleas, crueldad con otras personas o con animales, robos, uso de armas, etc.
  • Violaciones de las normas: de las normas paternas o escolares, escaparse de casa o faltar a clases antes de los 13 años (con menos edad no es frecuente “hacer pellas”).
  • Destrucción de la propiedad: tanto de otras personas como daños a la propiedad pública, así como provocar incendios con intención de causas daños.
  • Fraudulencia o robo: Robos de objetos en casas o tiendas, timos, engaños y estafas.

NEGATIVISTA DESAFIANTE:

A diferencia del Trastorno Disocial, el niño no viola las reglas sociales ni los derechos básicos de los demás de manera grave, y tampoco muestra una violencia física extrema, sin embargo se caracteriza por un comportamiento hostil y desafiante hacia las figuras de autoridad.

El niño con este trastorno se encoleriza con facilidad, discute y desafía a los adultos, desobedece y se niega a cumplir lo que le mandan, molesta a propósito a los demás y se siente molestado con facilidad (es susceptible), suele ser rencoroso y vengativo, etc.

Bullying o Acoso Escolar

ACOSO ESCOLAR

El acoso escolar o el “bullying” es un tipo de violencia física, verbal, psicológica o social, que se da entre niños y adolescentes en el contexto escolar, de manera continua, trasladándose en ocasiones a otras situaciones como sucede con el cyberbullying (acoso a través de las nuevas tecnologías).

Habitualmente la víctima tiene miedo de expresar lo ocurrido y en ocasiones, los padres y profesores no son capaces de detectarlo, por lo que hay que estar alerta a los posibles indicios.

Consecuencias

Es importante tanto la prevención como la detección temprana del acoso escolar, ya que las víctimas sufren graves consecuencias, tales como, baja autoestima, retraimiento, depresión, aislamiento, ansiedad, cambios de humor, bajo rendimiento académico o fracaso escolar, y en los casos más extremos, pensamientos suicidas.

El agresor puede manifestar agresividad, intolerancia, impulsividad, violencia en otros ámbitos, irritabilidad, bajo rendimiento académico y problemas de adaptación.

¿Qué ofrecemos?

En Isabel Moya Psicólogos ofrecemos Asesoramiento, Orientación y Atención especializada a las personas y familias afectadas para ayudar tanto a la víctima a recuperar su vida, como al agresor, para prevenir estos comportamientos en un futuro.

¿Cómo detectar si tu hijo está inmerso en bullying?

Las personas que han sufrido o sufren acoso escolar manifiestan:

  • Aspecto triste, deprimido o irritable
  • Miedo a asistir a clase
  • Bajo rendimiento académico
  • Problemas para conciliar el sueño
  • Dolores de estómago, de cabeza, náuseas, vómitos, etc.
  • Llora frecuentemente

En el caso de los agresores, hay que prestar atención si su hijo se comporta de forma agresiva frecuentemente para conseguir lo que quiere, o insulta y menosprecia a los más débiles.

Depresión infantil

La existencia de la depresión en la infancia ha sido cuestionada durante muchos años. En épocas relativamente recientes, existía aún la concepción popular de una etapa infantil en la que no cabían sentimientos de tristeza, abatimiento, preocupaciones o sentimientos de culpabilidad en niños antes de la pubertad, aunque esto era un mito forjado por el deseo del adulto. Como se encargaron de demostrar diversos estudios, por desgracia, la existencia de tales sentimientos es una realidad ya a edades tempranas.

La teoría de la depresión enmascarada (1.972) supuso un avance en el reconocimiento de la depresión infantil. La observación de un estado de ánimo irritable o disfórico en numerosos problemas propios de la infancia y de la adolescencia, como dificultades en el aprendizaje escolar, hiperactividad, conducta anti-social, ansiedad de separación, anorexia nerviosa, rechazo escolar, etc…, llevaron a hipotetizar que la depresión era un trastorno latente que se manifestaba de diferentes formas.

Los síntomas principales de la depresión en niños son los siguientes: tristeza, irritablidad y agresividad, anhedonia (pérdida del placer), llanto fácil, falta del sentido del humor, sentimiento de no ser querido, baja autoestima, aislamiento social, cambios en el sueño, cambios de apetito y peso, hiperactividad, disforia e ideación suicida, pérdida de energía, cansancio y fatiga, sentimientos de inutilidad o culpa excesivos, disminución de la capacidad para pensar, concentrarse o tomar decisiones. claro que por supuesto no encontramos toda esta sintomatología en un niño deprimido, si no la combinación de algunos de estos signos.

Ansiedad Infantil

Todos los niños sienten ansiedad. Es de esperarse y es normal que todo niño se sienta ansioso en ciertos momentos específicos de su desarrollo. Por ejemplo, entre los 8 meses y la edad pre-escolar, los niños saludables pueden mostrar angustia (ansiedad) intensa cuando se separan de sus padres o de otros seres queridos. Los niños pueden tener temores de corta duración, (como el miedo a la oscuridad, las tormentas, los animales o las personas desconocidas).

  • Los niños que presentan una ansiedad más patológica, pueden tener muchas preocupaciones sobre cosas antes de que sucedan.
  • Preocupaciones constantes sobre su funcionamiento en la escuela, con los amigos o en los deportes.
  • Pensamientos y acciones repetitivas (obsesiones).Temor de avergonzarse o cometer errores.
  • Baja autoestima.

Algunos niños ansiosos pueden buscar reafirmación constante y sus preocupaciones pueden interferir con sus actividades, también pueden ser niños quietos, conformistas y deseosos de complacer, por lo tanto, es muy fácil no darse cuenta de sus dificultades.

Los padres deben de estar alerta a los síntomas de ansiedad severa para que ellos puedan intervenir a la mayor brevedad posible y así evitar las complicaciones.

Los niños y los adolescentes con trastornos de ansiedad suelen experimentar un miedo intenso, preocupación o inquietud que puede durar largos períodos de tiempo y afectar significativamente sus vidas. Si no se trata con prontitud, los trastornos de ansiedad pueden derivar en:

  • Repetidas ausencias a clase o una incapacidad para terminar el período de escolaridad.
  • Deterioro en las relaciones con iguales.
  • Baja autoestima.
  • Abuso de alcohol u otro tipo de drogas.
  • Problemas de ajuste en situaciones laborales.
  • Trastornos de ansiedad en edad adulta.

Miedos y fobias

Aunque los miedos forman parte del desarrollo normal del proceso evolutivo de los niños; en ocasiones se cronifican y dificultan el dificultan el funcionamiento cotidiano, por lo que si persisten más de 3 meses y causan malestar significativo se convierten en objeto de atención clínica. Entre los problemas más comunes que abordamos en consulta se encuentran la ansiedad por separación, miedo a la oscuridad, a las tormentas, fobia escolar, dentistas, perros…

Trastornos Alimentarios

Intervenimos sobre trastornos de alimentación caracterizados por comportamientos alimentarios alterados. Miedo a engordar o aumentar de peso, alteraciones en la percepción de la propia imagen, rechazo a alimentos (de todo tipo, o selectivamente a algunos de ellos), utilización regular de laxantes, diuréticos e incluso vómitos; o por el contrario atracones como forma involuntaria de gestionar la ansiedad, el estrés o el nerviosismo generalizado. La combinación de dichos comportamientos o la aparición aislada de uno de ellos, frecuentemente se asocia con alteraciones del estado de ánimo y/o ansiedad.

Otros:

Trastorno Bipolar

Aunque es común encontrar esta patología en adultos, es poco frecuente en la infancia o adolescencia. Es por esto, y a pesar de su gravedad, por lo que es 60% de los menores que lo padecen no tienen el diagnostico adecuado, algo que favorecería enormemente un buen pronostico.

Sus vidas transcurren en períodos alternos entre depresión y fases de manía o euforia, en las que se presenta un estado de ánimo elevado, una autoestima exagerada y una disminución de las horas de sueño.

Las características principales de este trastorno en la infancia/juventud son las que siguen, aunque por supuesto no se darán todas en una misma persona:

  • Son inflexibles
  • Son oposicionistas
  • Irritables, hasta llegar a verdaderos ataques de cólera
  • Hiperactivos
  • Humor cambiante y a menudo sufren berrinches
  • Las alteraciones del sueño son muy frecuentes y con gran contenido afectivo e incluyen falta de necesidad de dormir; duermen poco, se acuestan tarde,presentan terrores nocturnos y tienen ensoñaciones vívidas con sangre y mutilaciones.
  • Son precoces, brillantes y creativos
  • Sensibles a estímulos
  • Sufren Ansiedad de Separación y miedo
  • Tienen obsesión con la muerte
  • Rompen objetos y generan la sensación de que pueden matar algún animal, confrecuencia su propia mascota
  • Actitud desafiante, discuten con adultos
  • Son negativos y desobedientes
  • Automutilación, enuresis y encopresis. Presentan además precocidad y aumento de la sexualidad de un modo no esperable para la edad
  • Grandiosidad, labilidad en el humor y en la conducta
  • El TBP en su evolución presenta una alta tase de ideación SUICIDA

El TBP o la manía de la infancia o adolescencia se manifiesta con la presentación atípica y un historial confuso en el que destacan:

  • Las alteraciones del comportamiento
  • La aparición de conductas explosivas
  • La hiperactividad temprana
  • La presencia de síntomas psicóticos

No debemos dejar de lado las señales que nos indican que nuestro hijo puede tener un problema. Es nuestro deber ayudarle.

Trastornos de la eliminación: Enuresis y Encopresis

Enuresis

Muchos papás piensan que el hecho de que sus hijos se sigan haciendo pipí, de día o de noche, después de los 4 o 5 años, es algo normal y que se pasará con el tiempo. Muchos de ellos, van poniendo parches como “braguitas nocturnas “, fundas de plástico en las camas…

Sin embargo, la enuresis es uno de los problemas más frecuentes en la población infantil. Esto puede desencadenar un nivel bajo de autoestima, problemas de sociabilidad, de ansiedad, inhibiciones para dormir fuera de casa, además de sentimientos de aislamiento y depresión en el niño que la padece. Primero es necesario descartar cualquier causa médica que podría estar afectando a este problema y si no la hubiera acudir al especialista para no llegar a las situaciones anteriormente mencionadas.

En nuestro centro podemos ayudaros con los tratamientos más eficaces y desde la más absoluta naturalidad.

Encopresis

El hecho de abandonar el pañal es a veces un proceso muy complejo, tanto para los padres como para los niños. Vosotros, los papás, buscáis la mejor manera de inculcar a vuestros hijos las normas sociales más adecuadas y crearles unos buenos hábitos de autonomía, y para esto atravesáis frecuentemente verdades cruzadas, lavando ropa a destajo, interrumpiendo vuestras actividades cotidianas para cambiar al niño, etc., etc.; Y al mismo tiempo, para los más pequeños el acto de quitarles el pañal requiere un gran esfuerzo, ya que se involucran aspectos psicológicos durante su aprendizaje. La fase más complicada que vuestro hijo debe atravesar para abandonar el uso del pañal no está relacionada con el pipi, sino que tiene que ver con alcanzar el control del esfínter anal, es decir, poder lograr el hacer caca en el váter y no en lugares no apropiados, como en la ropa o en el suelo. Un hecho importante es que el bebé durante los primeros años de su vida hace sus necesidades fisiológicas en el momento que lo necesita, sin importar el lugar y el momento. Cuando le pedimos que empiece a controlar tendrá que renunciar a esos placeres para adaptarse a unas normas sociales. Los trastornos más frecuente que se derivan de este paso del pañal al control de esfínteres, son la Enuresis y la Encopresis. La Encopresis se caracteriza principalmente, por una evacuación repetida de las heces en esos lugares no apropiados, generalmente de manera involuntaria, en niños que sobrepasan los 3 años de edad, debido a una incontinencia del esfínter anal. Este trastorno puede ser debido a una causa médica o un mal aprendizaje. Vosotros sois los encargados de consultar con el pediatra y si se descarta la causa orgánica solicitar ayuda psicológica para reconducir este mal aprendizaje. Si tenéis dificultades durante este proceso, los especialistas de nuestro centro pueden ayudaros a resolverlo en el menor tiempo posible, para continuar con vuestro ritmo de vida.

Retraso Mental

Según la Asociación Americana sobre Retraso Mental (AAMR), se entiende por Retraso Mental, una capacidad intelectual general significativamente inferior al promedio (Coeficiente Intelectual por debajo de 70) que se acompaña de limitaciones significativas de la actividad adaptativa en por lo menos dos de las siguientes áreas: comunicación, cuidado de sí mismo, vida doméstica, habilidades sociales/interpersonales, utilización de recursos comunitarios, autogobierno, habilidades académicas funcionales, trabajo, ocio, salud y seguridad.

Según el DSM-IV (Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales), en función de la gravedad correspondiente al nivel de afectación intelectual, podemos diferenciar entre:

  • Retraso Mental Leve (CI entre 50-55 y aproximadamente 70)
  • Retraso Mental Moderado (CI entre 35-40 y 50-55)
  • Retraso Mental Grave (CI entre 20-25 y 35-40)
  • Retraso Mental Profundo (CI inferior a 20 o 25)

Algunos signos que pueden ponernos en alerta son:

  • Retraso de la sonrisa y del desarrollo motor.
  • Retraso tanto en el seguimiento ocular como en la respuesta a los sonido.
  • Persistencia de la mirada de la mano en niños de más de 24 semanas de edad.
  • Llevarse objetos a la boca en niños de 2-3 años.
  • Arrojar deliberadamente un objeto tras otro al suelo durante mucho más tiempo del que se produce en los niños con necesidades especiales (15-16 meses).
  • El babeo cesa normalmente al año, más o menos, pero persiste en los niños con retraso mental.

Superdotación

Cada vez hay más padres que se hacen la misma pregunta “¿Posee mi hijo altas capacidades?”

Hoy en día, existen aproximadamente un 2% de la población que es superdotada y entre un 15 y un 18% tiene altas capacidades.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a una persona superdotada como “aquella que cuenta con un cociente intelectual superior a 130“.

La evolución de la superdotación es lenta y compleja, y es difícil que se manifiesten los procesos antes del final de la adolescencia.

Los principales aspectos que definen las personas excepcionalmente dotadas son la inteligencia, la personalidad y la creatividad. En general, estas personas poseen una capacidad intelectual superior a la mayoría de las personas, demuestran una gran flexibilidad para trabajar con contenidos mentales muy diversos, tienen rasgos de personalidad específicos y, además, disponen de un potencial creativo muy elevado.

Los niños superdotados deben de ser diferenciados de los talentos y los precoces intelectualmente. Así pues, diremos que una persona tiene talento cuando muestra una elevada aptitud en un ámbito o en un tipo de procesamiento, en el resto, pueden presentar niveles discretos o incluso deficitarios; en las áreas propias de su talento, el talentoso puede mostrarse frecuentemente mucho más efectivo que el superdotado.

Por último hay que hablar de la precocidad intelectual. Un niño precoz accede antes a los recursos intelectuales básicos, pero al final del desarrollo no alcanza ni más ni mejores niveles. Por el contrario, un alumno superdotado o talentoso puede presentar precocidad o no, pero en finalizar su desarrollo cognitivo, su configuración intelectual es más extensa y/o tiene mayores recursos específicos.

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