Ejercita tu relación de pareja

¿Ya no pasáis el tiempo como antes? ¿Ya no tenéis citas? ¿No tenéis la misma pasión y ganas de estar juntos? ¿Crees que tu pareja ya no te conquista como antes? ¿Sientes que estáis perdiendo algo, esa magia? No temas. En las relaciones amorosas se pasan por distintas fases. Al principio de las relaciones todo es pasión, somos fuego, no nos queremos separar de la otra persona, lo damos todo, estamos agradecidos y alabamos cualquier detalle que tenga para nosotros. Según pasa el tiempo, la llama da paso a las cenizas, nos podemos hasta agobiar o hartar de estar tanto tiempo juntos, nos aburrimos, nos acomodamos, ya no nos esforzamos como antes, los pequeños detalles ya se dan por hecho y pasan desapercibidos, rutinas, obligaciones… Esta evolución no pasa de la noche a la mañana, sucede poco a poco, y se da porque dejamos de cuidar la relación. Cada vez nos sentimos más desencantados, nos replanteamos la relación, no estamos satisfechos. Pero no te preocupes porque todo esto tiene solución.

Antes de empezar, debemos conocer que algunas de las características de una relación satisfactoria son la reciprocidad, los intercambios positivos, sentirse conectados, potenciar el desarrollo personal e individual, y una buena comunicación. Basándonos en ellas, para poder prevenir o recuperar esa magia del principio, esa satisfacción de la relación, vamos a plantear algunos ejercicios que pueden ser realmente útiles si crees que estás en ese punto de la relación o te estás acercando.

Número 1 – Autocuidados. Aunque puede parecer contradictorio, debes saber que para que la relación funcione, no debes descuidarte. Pasa tiempo contigo mismo/a, dedícate actividades solo a ti, mímate y consiéntete. Una buena opción es escribir una lista de 50 cosas que te hagan sentir bien (quien dice 50, dice 40 o 70, cuantas más, mejor). Puede ser darte un baño relajante, dar un paseo, escuchar música, ordenar tus cosas, irte con tus amigos/as, hacer limpieza de armario, comprarte algo bonito…

Número 2 – Actividades recreativas en pareja. Consiste en que cada miembro escriba una lista de actividades lúdicas que os gustaría practicar juntos. Al terminar, se cruzan las listas y se escogen las que coincidan o sean complementarias. Una vez decididas las actividades que van a llevar a cabo, se planifican (se pone día, hora, se anota en la agenda…).  Un detalle importante es que, si por ejemplo, escogéis ir a cenar a ese restaurante nuevo que teníais tantas ganas de ir, os arregléis para la ocasión, incluso no os veáis ni habléis hasta la hora de la cita.

Número 3 – Darse cuenta de la reciprocidad. Se trata en ir anotando las conductas gratificantes que detectemos de parte de nuestra pareja, así conseguimos focalizarnos en lo positivo que tenemos en la relación o prestamos más atención a esos detalles que pasamos por alto.

Número 4 – Días para quererse. Escoged un día cada uno donde agasajéis a vuestra pareja de forma especial. No solo un regalo, un ramo o preparar su comida favorita, se trata de darlo todo, darle un día de ensueño: desde el desayuno en la cama hasta ver juntos las estrellas.

Número 5 – La caja de las sorpresas. En una caja, bote o cualquier recipiente, la pareja debe ir introduciendo papeletas (de diferente color cada miembro) anotando las demandas que les gustaría recibir (una cena romántica casera, tener un baño preparado con velas, un plan sorpresa el fin de semana, un ramo de flores, ese plan que hacían al principio de la relación y con el que lo pasaban tan bien…). La idea es que haya mínimo 5 papeletas de cada color, por lo que hay que ir alimentando constantemente la caja para que no baje de 5. Cuando un miembro desee agradar al otro, solo tendrá que ir a la caja, coger una papeleta, llevarla a cabo y tener a tranquilidad de que “alcanzará el éxito”.

Número 6 – Símbolos entrañables. Muchas veces, cuando la relación atraviesa un conflicto, tendemos a olvidar los elementos de unión. Este ejercicio consiste en recordar por qué se unieron y, quizá, por qué merece la pena permanecer juntos. ¿Cómo? Es tan sencillo como verbalizar los símbolos entrañables apoyándonos en una foto, un escrito, recuerdos, souvenirs de algún viaje… Por ejemplo, podéis sentaros un ratito a ver un álbum de fotos y recordar anécdotas de esa época.

Número 7 – Dar las gracias. Has leído bien. Es importante que valoremos y verbalicemos a nuestra pareja lo que nos gusta que haga por nosotros y la relación. Por eso tenéis como deberes daros las gracias todos los días por algo que la otra persona haya hecho y os haya gustado.

Recuerda que estos ejercicios se deben llevar a cabo durante semanas para que funcionen. Al principio puede que te cueste sacar tiempo, pero poco a poco se automatizará el proceso. Al fin y al cabo, el objetivo también es justamente ese, aprender a sacar tiempo para la pareja. No hay que olvidar que es recomendable acompañar estos ejercicios con terapia de pareja cuando las cosas son más complicadas.

Reconoce y agradece las conductas de tu pareja, practicad la reciprocidad positiva, gratificaos mutuamente y veréis como recuperáis la magia de la relación.

María Vilar Escribano

Psicóloga