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Clínica Niños y Adolescentes

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Habitualmente un  Problema en el Aprendizaje es sencillo de detectar porque las bajas calificaciones alertan rápidamente; lo que no saben muchos padres es que el psicólogo educativo es quien mejor les puede ayudar. Incluso en aquellos niños en que no estudia “porque no le da la gana”, hay que averiguar por qué, pues así podremos aumentar su motivación. O tal vez haya detrás del bajo rendimiento un problema de atención o de ansiedad, por ejemplo. En cualquier caso es fundamental entender las malas notas como un síntoma e indagar las causas.

Por otro lado, los Problemas y trastornos Emocionales (ansiedad, depresión, celos, fobias…) en la infancia y adolescencia son mucho más frecuentes de lo que la mayoría piensa. Los últimos estudios estiman que entre un 10 y un 20% los padecen, sin embargo muchos no reciben el tratamiento necesario, pues muchas veces los padres pensamos que se le pasará con el tiempo, que es una etapa. Y tal vez lo sea, pero la detección precoz mejora el pronóstico y los resultados del tratamiento, por lo que te recomendamos que, ante la más mínima sospecha, nos consultes.

Al mismo tiempo, encontramos soluciones eficaces a los Problemas de Conducta (agresividad, desobediencia, rabietas, abuso de las nuevas tecnologías, etc.). Puede que sientas que ya lo has intentado todo y nada funciona. Si sigues nuestras pautas, te garantizamos que obtendrás resultados.

PROBLEMAS DE CONDUCTA

Aquí se engloban una serie de comportamientos perturbadores, de carácter negativo, destructivo y antisocial, junto con una persistente transgresión de las normas.

TRASTORNO DISOCIAL:

Actualmente se estima que entre un 1 y un 10% de los niños menores de 18 años sufren este trastorno en el que se violan los derechos de los demás o importantes normas sociales.

Puede manifestarse de diferentes maneras:

  • Comportamiento agresivo: Amenazas, intimidación, iniciar peleas, crueldad con otras personas o con animales, robos, uso de armas, etc.
  • Violaciones de las normas: de las normas paternas o escolares, escaparse de casa o faltar a clases antes de los 13 años (con menos edad no es frecuente “hacer pellas”).
  • Destrucción de la propiedad: tanto de otras personas como daños a la propiedad pública, así como provocar incendios con intención de causas daños.
  • Fraudulencia o robo: Robos de objetos en casas o tiendas, timos, engaños y estafas.

NEGATIVISTA DESAFIANTE

A diferencia del Trastorno Disocial, el niño no viola las reglas sociales ni los derechos básicos de los demás de manera grave, y tampoco muestra una violencia física extrema, sin embargo se caracteriza por un comportamiento hostil y desafiante hacia las figuras de autoridad.

El niño con este trastorno se encoleriza con facilidad, discute y desafía a los adultos, desobedece y se niega a cumplir lo que le mandan, molesta a propósito a los demás y se siente molestado con facilidad (es susceptible), suele ser rencoroso y vengativo, etc.

DEPRESIÓN INFANTIL

La existencia de la depresión en la infancia ha sido cuestionada durante muchos años. En épocas relativamente recientes, existía aún la concepción popular de una etapa infantil en la que no cabían sentimientos de tristeza, abatimiento, preocupaciones o sentimientos de culpabilidad en niños antes de la pubertad, aunque esto era un mito forjado por el deseo del adulto. Como se encargaron de demostrar diversos estudios, por desgracia, la existencia de tales sentimientos es una realidad ya a edades tempranas.

La teoría de la depresión enmascarada (1.972) supuso un avance en el reconocimiento de la depresión infantil. La observación de un estado de ánimo irritable o disfórico en numerosos problemas propios de la infancia y de la adolescencia, como dificultades en el aprendizaje escolar, hiperactividad, conducta anti-social, ansiedad de separación, anorexia nerviosa, rechazo escolar, etc…, llevaron a hipotetizar que la depresión era un trastorno latente que se manifestaba de diferentes formas.

Los síntomas principales de la depresión en niños son los siguientes: tristeza, irritablidad y agresividad, anhedonia (pérdida del placer), llanto fácil, falta del sentido del humor, sentimiento de no ser querido, baja autoestima, aislamiento social, cambios en el sueño, cambios de apetito y peso, hiperactividad, disforia e ideación suicida, pérdida de energía, cansancio y fatiga, sentimientos de inutilidad o culpa excesivos, disminución de la capacidad para pensar, concentrarse o tomar decisiones. claro que por supuesto no encontramos toda esta sintomatología en un niño deprimido, si no la combinación de algunos de estos signos.

ANSIEDAD INFANTIL

Todos los niños sienten ansiedad. Es de esperarse y es normal que todo niño se sienta ansioso en ciertos momentos específicos de su desarrollo. Por ejemplo, entre los 8 meses y la edad pre-escolar, los niños saludables pueden mostrar angustia (ansiedad) intensa cuando se separan de sus padres o de otros seres queridos. Los niños pueden tener temores de corta duración, (como el miedo a la oscuridad, las tormentas, los animales o las personas desconocidas).

  • Los niños que presentan una ansiedad más patológica, pueden tener muchas preocupaciones sobre cosas antes de que sucedan.
  • Preocupaciones constantes sobre su funcionamiento en la escuela, con los amigos o en los deportes.
  • Pensamientos y acciones repetitivas (obsesiones).Temor de avergonzarse o cometer errores.
  • Baja autoestima.

Algunos niños ansiosos pueden buscar reafirmación constante y sus preocupaciones pueden interferir con sus actividades, también pueden ser niños quietos, conformistas y deseosos de complacer, por lo tanto, es muy fácil no darse cuenta de sus dificultades.

Los padres deben de estar alerta a los síntomas de ansiedad severa para que ellos puedan intervenir a la mayor brevedad posible y así evitar las complicaciones.

Los niños y los adolescentes con trastornos de ansiedad suelen experimentar un miedo intenso, preocupación o inquietud que puede durar largos períodos de tiempo y afectar significativamente sus vidas. Si no se trata con prontitud, los trastornos de ansiedad pueden derivar en:

  • Repetidas ausencias a clase o una incapacidad para terminar el período de escolaridad.
  • Deterioro en las relaciones con iguales.
  • Baja autoestima.
  • Abuso de alcohol u otro tipo de drogas.
  • Problemas de ajuste en situaciones laborales.
  • Trastornos de ansiedad en edad adulta.

TRASTORNO BIPOLAR

Aunque es común encontrar esta patología en adultos, es poco frecuente en la infancia o adolescencia. Es por esto, y a pesar de su gravedad, por lo que es 60% de los menores que lo padecen no tienen el diagnostico adecuado, algo que favorecería enormemente un buen pronostico.

Sus vidas transcurren en períodos alternos entre depresión y fases de manía o euforia, en las que se presenta un estado de ánimo elevado, una autoestima exagerada y una disminución de las horas de sueño.

Las características principales de este trastorno en la infancia/juventud son las que siguen, aunque por supuesto no se darán todas en una misma persona:

  • Son inflexibles
  • Son oposicionistas
  • Irritables, hasta llegar a verdaderos ataques de cólera
  • Hiperactivos
  • Humor cambiante y a menudo sufren berrinches
  • Las alteraciones del sueño son muy frecuentes y con gran contenido afectivo e incluyen falta de necesidad de dormir; duermen poco, se acuestan tarde,presentan terrores nocturnos y tienen ensoñaciones vívidas con sangre y mutilaciones.
  • Son precoces, brillantes y creativos
  • Sensibles a estímulos
  • Sufren Ansiedad de Separación y miedo
  • Tienen obsesión con la muerte
  • Rompen objetos y generan la sensación de que pueden matar algún animal, confrecuencia su propia mascota
  • Actitud desafiante, discuten con adultos
  • Son negativos y desobedientes
  • Automutilación, enuresis y encopresis. Presentan además precocidad y aumento de la sexualidad de un modo no esperable para la edad
  • Grandiosidad, labilidad en el humor y en la conducta
  • El TBP en su evolución presenta una alta tase de ideación SUICIDA

El TBP o la manía de la infancia o adolescencia se manifiesta con la presentación atípica y un historial confuso en el que destacan:

  • Las alteraciones del comportamiento
  • La aparición de conductas explosivas
  • La hiperactividad temprana
  • La presencia de síntomas psicóticos

No debemos dejar de lado las señales que nos indican que nuestro hijo puede tener un problema. Es nuestro deber ayudarle.

TRASTORNOS DE LA ELIMINACIÓN: ENURESIS Y ENCOPRESIS

Enuresis

Muchos papás piensan que el hecho de que sus hijos se sigan haciendo pipí, de día o de noche, después de los 4 o 5 años, es algo normal y que se pasará con el tiempo. Muchos de ellos, van poniendo parches como “braguitas nocturnas “, fundas de plástico en las camas…

Sin embargo, la enuresis es uno de los problemas más frecuentes en la población infantil. Esto puede desencadenar un nivel bajo de autoestima, problemas de sociabilidad, de ansiedad, inhibiciones para dormir fuera de casa, además de sentimientos de aislamiento y depresión en el niño que la padece. Primero es necesario descartar cualquier causa médica que podría estar afectando a este problema y si no la hubiera acudir al especialista para no llegar a las situaciones anteriormente mencionadas.

En nuestro centro podemos ayudaros con los tratamientos más eficaces y desde la más absoluta naturalidad.

Encopresis

El hecho de abandonar el pañal es a veces un proceso muy complejo, tanto para los padres como para los niños. Vosotros, los papás, buscáis la mejor manera de inculcar a vuestros hijos las normas sociales más adecuadas y crearles unos buenos hábitos de autonomía, y para esto atravesáis frecuentemente verdades cruzadas, lavando ropa a destajo, interrumpiendo vuestras actividades cotidianas para cambiar al niño, etc., etc.; Y al mismo tiempo, para los más pequeños el acto de quitarles el pañal requiere un gran esfuerzo, ya que se involucran aspectos psicológicos durante su aprendizaje. La fase más complicada que vuestro hijo debe atravesar para abandonar el uso del pañal no está relacionada con el pipi, sino que tiene que ver con alcanzar el control del esfínter anal, es decir, poder lograr el hacer caca en el váter y no en lugares no apropiados, como en la ropa o en el suelo. Un hecho importante es que el bebé durante los primeros años de su vida hace sus necesidades fisiológicas en el momento que lo necesita, sin importar el lugar y el momento. Cuando le pedimos que empiece a controlar tendrá que renunciar a esos placeres para adaptarse a unas normas sociales. Los trastornos más frecuente que se derivan de este paso del pañal al control de esfínteres, son la Enuresis y la Encopresis. La Encopresis se caracteriza principalmente, por una evacuación repetida de las heces en esos lugares no apropiados, generalmente de manera involuntaria, en niños que sobrepasan los 3 años de edad, debido a una incontinencia del esfínter anal. Este trastorno puede ser debido a una causa médica o un mal aprendizaje. Vosotros sois los encargados de consultar con el pediatra y si se descarta la causa orgánica solicitar ayuda psicológica para reconducir este mal aprendizaje. Si tenéis dificultades durante este proceso, los especialistas de nuestro centro pueden ayudaros a resolverlo en el menor tiempo posible, para continuar con vuestro ritmo de vida.

ADICCIONES

Los últimos estudios nos informan de que casi la mitad de los jóvenes españoles entre 14 y 18 años han probado alguna vez los porros, y de estos el 64% repitieron el consumo en el último mes.

Como todos sabemos en los últimos años se ha apreciado una acusada tendencia en nuestra sociedad a iniciar estos consumos en edades cada vez más tempranas, encontrándonos con gran cantidad de adolescentes que a los 13 y 14 años ya fuman derivados del cánnabis habitualmente.

Ante esto, lo primero es tener claro que a esa edad uno no tiene la misma capacidad de autocontrolarse y decidir que a los 17 o 18 años (ni que decir cuánto más les afecta fisiológica y físicamente), por lo que las medidas para prevenir y eliminar el consumo de los menores han de ser más contundentes.

Para empezar hay que conocer los efectos que produce este consumo para detectarlo en los hijos cuanto antes:

  • Sus ojos están irritados y más entornados.
  • Están más lentos en los movimientos y la comunicación.
  • Se nota un aumento del apetito con predilección por los dulces.
  • Alteración de su memoria a corto plazo y su capacidad de concentración, por lo que tendrá despistes frecuentes, su discurso tendrá lagunas, etc.
  • Cambia bruscamente de humor y se irrita con facilidad.
  • Cuando hace poco que ha fumado está somnoliento y tiende a encerrarse en su habitación, buscando la inactividad o dormir.
  • Cuando ha pasado más tiempo puede estar nervioso, incluso a tener problemas de ansiedad, dificultad para dormir, etc.
  • En alguna ocasión puede que le dé “un amarillo” (por la palidez patente en su rostro) o “bajón” (de tensión) provocado por un exceso que el cuerpo no tolera. En este momento se marea, tiene nauseas y/ o vómitos.

Y ante la duda, hoy en día existen unos test de venta en farmacias para aplicar en casa y obtener los resultados al momento a un precio bastante asequible.

Cuando descubrimos evidencias de que ha consumido, lo mejor es dejar para el día siguiente cualquier intento de sermón, de manera que el adolescente esté más receptivo y los padres más tranquilos. Y aunque no conviene hacer ningún drama, sí es necesario establecer unas consecuencias si el consumo se repite. Por supuesto, después habrá que cumplirlas puntualmente.

Podéis consultarnos sobre la mejor forma de establecer consecuencias en vuestro caso.

Cuando sabemos que llevan tiempo consumiendo, sí que va a ser crucial acudir en busca de ayuda especializada, tanto para valorar una posible adicción y en su caso resolverla, como para darle al joven las estrategias necesarias para apartarse del consumo abusivo, pues a esta edad es inútil muchas veces recurrir a la fuerza de voluntad o pretender que se aparte de su grupo de amigos, donde es una costumbre muy arraigada.

TDAH

Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad:

El Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es un trastorno del desarrollo del autocontrol. Engloba problemas para mantener la atención y para controlar los impulsos y el nivel de actividad. Estas dificultades se reflejan en el deterioro de la voluntad del niño o de su capacidad para controlar su conducta a lo largo del tiempo y para mantener en su mente las metas y consecuencias futuras. Se ha podido constatar que los síntomas del trastorno tienen un gran impacto en su desarrollo e interfieren en su funcionamiento social, emocional y cognitivo, por ello es fundamental detectar las dificultades cuanto antes y poder efectuar una intervención encaminada a minimizarlas.

Así, no dudes en consultar con nosotros si observas que tu hijo manifiesta de forma frecuente algunos de los siguientes comportamientos:

  • Muestra dificultades para mantener la atención
  • No presta suficiente atención a los detalles
  • A menudo parece no escuchar
  • No suele seguir las instrucciones que le das
  • Tiene dificultad para organizar sus tareas
  • Rechaza actividades que le suponen un esfuerzo mental importante
  • Pierde objetos necesarios
  • Se distrae con cosas irrelevantes
  • Es descuidado
  • Mueve continuamente sus manos y pies
  • Abandona su asiento en muchas ocasiones
  • Corre o da saltos en situaciones inapropiadas
  • Tiene dificultades para realizar actividades tranquilas
  • Habla en exceso
  • Actúa como si estuviese impulsado por “un motor”
  • Responde de forma precipitada a las preguntas
  • Tiene dificultades para guardar su turno
  • Interrumpe o se inmiscuye en actividades de otros
Honorarios
Evaluación Integral250€
Evaluación Específica 120€
Informe de Evaluación110€
MensualidadEn el centroA domicilio
Clínica (1 sesión/semanal)140€/mes210€/mes
Clínica + Educativa220€/mes300€/mes
Sesión Clínica Individual40€/sesión
Asesoramiento a Padres50€/sesión
Orientación a Profesores70€/sesión (incluido desplazamiento al centro educativo)
Orientación Telefónica Profesores35€/sesión

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